A mi hermanita Gaviota:
Siempre es una palabra con fuerza. Puede ir acompañada de otras palabras que le den un significado positivo o negativo.
Desde que te conocí a ti, hermana,la palabra siempre tiene connotaciones positivas, porque tú siempre serás mi hermana; tu compañía en todo momento sin que océanos ni continentes nos puedan separar lo confirman: tu amor hacia mí es infinito y correspondido por el mío. Se crea, pues, un vínculo de hermandad.
Cuando algo me pasa solo quiero hablar contigo y me espero hasta contactar, aunque pasen días. Tú sabes comprenderme también como Mami y eso para mí es un mundo. Tenía un amigo que de la misma forma me comprendía y lo perdí, hermanita. Me alegra que todavía sea amigo vuestro.
Le extraño tanto que los párpados me pesan de la tristeza. Y el caso es que si sé lo mucho que me queréis todos no debería escribir estas tristes palabras. Pero, ¿dónde echa una todo este dolor, las ganas de verle, esa ausencia que nunca se llena? Me han mutilado el corazón y ahora no dejo de sangrar por dentro y por fuera.
Solo quiero que me abrace, solo quiero que venga y me diga que todo fue un mal sueño, que el sufrimiento acabe, dejar de fingir, de sonreír para hacer creer lo bien que estoy. Porque yo le amo. No puedo evitar amarle. Y sí, fue mi culpa. Ya está. Y lo estropeé todo hasta el punto de no poder arreglarse, pero, ¿por qué tenía que pasarme con el hombre de mi vida?
Qué ironía. Me ocurre una y otra vez.
Soy como una sirena, sí. Al principio a todos agrado y el resultado es que les hago naufragar.
Mis dulces palabras, mis ternezas, y yo sin querer, los asfixio de amor. No pueden más. No pueden darme tanto amor, todo el que yo doy, todo el que les pido.
¿Cómo cambiar eso en mí?
Hermanita, gracias por las flores.
Gracias por quererme a pesar de lo que soy.
Nicole Sagan.




































