LA BAILARINA DESCALZA

LA BAILARINA DESCALZA

jueves, 26 de agosto de 2010

Vuelvo el 14 de septiembre...


Fuente de la imagen:http://aceitunassinhueso.com/images/cerrado_vacaciones.png

Gracias una y otra vez por ser tú, Maylén

Premio que Maylén Naorí Bravo Cuello nos otorga con mucho amor a Jaime López y a la que escribe. En la vida, Maylén querida, hemos podido tener tanta dulzura y abrigo de un corazón como el tuyo, pues desde muy chica eras y eres ya tan grande.....
Carolina Torrecilla García.

A Maylén Naorí Bravo Cuello


Nuestras manos

y la tuya entre ellas,

dulce Maylén,

la amistad más pura y bendita,

infinita, bella por antonomasia.

Nuestros corazones abrumados

ante un solo pálpito del tuyo,

que te dicta palabras

que los nuestros recogen

con un amor tierno, sincero y eterno.

Ver brillar tus ojos

nos hace felices.

El tono de tu voz

es ya puro entusiasmo.

Haberte conocido

toda la suerte del mundo;

tu amistad...,

tu amistad es poder ver amanecer

todos los días.....un sueño hecho realidad,

un regalo de Dios,

tierna amiga.


Carolina Torrecilla García. Barcelona, a 26 de agosto de 2010, con todo el amor de nuestros corazones.

miércoles, 25 de agosto de 2010

Otro premiooooooo!!!! Mar de Sensaciones.


Bella Lynette, desde Los Rostros de Jano, comparte y baila conmigo. Le gusta saltar desde el trampolín y tirarse a la piscina. Su forma de escribir no es probar la temperatura del agura con un dedo como una mujer cursilina y ñoña. Ella se zambulle de lleno desde las alturas más salvajes para caer limpiamente en un salto magistral y salir indemne, bellísima, en mar de letras. No navega: nada entre ellas. No hila, pues no es mujer que cosa; ella simplemente es, siente, piensa, y vive.

Son las tres razones que el ser humano debería seguir para ser feliz, para vivir y ser feliz, para tener la magia que ella posee.

¿Se nota que la admiro?

No es que sea mi amiga, que lo es; es que es una mujer extraordinaria.

Y por las buenas sensaciones que comparto me gustaría que se contagiasen así, igualmente, a otras personas que quiero y admiro asimismo. Por eso voy a citar diez blogs para este premio, pero mi deseo es que lo tome quien lo desee y comparta la sensación, el sentir y el pensar, el vivir...disfrutar.

Eso es lo que quiero para vosotros: lo mejor del mundo.


1- Verde Oscuridad


2- Desde el Fondo de mi Corazón


3- Un absurdo día cualquiera


4- Aradia


5- La insoportable levedad del ser


6- Pensando/Sintiendo/Viviendo


7- Memorias


8- Vuelos de una Gaviota


9- Quejas de Mujeres


10- El blog de Canoso

sábado, 21 de agosto de 2010

TUS HUELLLAS EN MI ALMA, SIEMPRE

A Salvador Maya Delgado
Sin ti, Salva, este pueblo no tiene nombre.

Te busco en cada esquina y no te encuentro.

y en ese incesante desencuentro

repleto de vacíos de existencia de tu vida

San Andrés de la Barca es un fantasma;

que sin ti ya andamos perdidos

dejándonos llevar a la deriva

por la barca de Caronte, oculta y sucesiva

sin tu risa, sin tus pasos, sin tu voz,

con tu alma que me pisa los talones

cuando desalmada desandamos las calles

por las que anduvimos los tres y ahora solo dos

(no seis pares de pies, solo cuatro)

en un acuerdo tácito y callado
de no querer construir caminos sin ti.

Con trabajo y dureza, hombro a hombro

vivimos contigo en nuestro corazón amoratado,

pura pena que recuerda sin nombrar o mencionando

siempre tú entre nosotros, pero elevado, siempre tú,

y al pasar por esa calle cómo noto que me ahogo,

paso tras paso, y así vamos ...buscando tus pisadas

las de ayer, marcadas has dejado para siempre.

Y en nuestro corazón tu huella, Salva,

se elevan lamentos hacia el cielo,

que tu ausencia pesa aquí en la tierra,

mientras mi pensamiento corre

la cortina que el aire eleva vuela ya es tu presencia.

Miro mis pies tan blancos y veo muerte, asustada.

Miro otros ojos y me calmo.

No hay día que por ti un alma no lamente

el no verte, que tu vida no fue el vacío,

sino eternidad plena.

Multitud de corazones alegraste con tu amor, amigo.

Cuánto te supiste hacer querer, mi niño amable.

Cuánto amor dentro de ti, cuánto amor te hacía falta.

Permanecerá tu verdad en tus poemas,

muchos más allá del tiempo y nuestra pena,

mi estimado poeta ultraísta, fuiste divertido, bueno, todo,
brillabas y brillarás por siempre aun arrastrando tus pesadas cadenas.



Escrito por Carolina Torrecilla García en Sant Andreu de la Barca, Barcelona, a 21 de agosto de 2010

lunes, 16 de agosto de 2010

PREMIO PLUMA MÁGICA, LETRAS QUE ESTREMECEN EL ALMA.


Gracias a mi amiga Rebecca Rosenbaum, quien ¡de nuevo! y desde su blog mágico y precioso PREMIOS REGALOS SONRISAS me acaba de obsequiar con el Premio más bonito: "Pluma Mágica", Letras que estremecen el Alma. Muchas gracias, mi querida amiga Rebecca, por acordarte siempre de mí.


Supongo que yo también tendré que obsequiar a dieciséis personas, tal como ella ha hecho, y allá voy:





































Felicidades a todos y es un placer compartirlo con vosotros. Que seáis felices.

domingo, 15 de agosto de 2010

La lección de Tolstói


TRIBUNA: EDUARDO LAGO
La lección de Tolstói
Si se tratara de recomendar una lectura para el verano, la propuesta sería un libro que nos arrastra desde el principio: 'Anna Karénina'. Nabokov dijo que se trata de "la mejor novela de amor de todos los tiempos"
EDUARDO LAGO 15/08/2010


Hace unos días, durante la presentación de una novela mía recientemente traducida al serbio en la librería Dereta de Belgrado, una periodista me preguntó si creía que los best sellers acabarían con la literatura. "No", respondí inmediatamente, "los best sellers no son literatura, de modo que no puede haber sustitución". En la fracción de segundo que medió entre el no y su justificación, me bailó en la imaginación la figura de Tolstói, de quien acababa de releer Anna Karénina.

Cuando Dostoievski terminó de leer la novela, salió a la calle para gritar que Tolstói era Dios
La raíz del temor expresado por la periodista serbia me aclaró inopinadamente un concepto acuñado originariamente en los medios editoriales norteamericanos que siempre se me había escapado, el de novela literaria (¿qué diablos, me preguntaba, será una novela no literaria?). De repente todo encajó: los best sellers podrán ser novelas, pero no son literatura. Los americanos, una vez más, tienen las cosas clarísimas en ese sentido. Un ejemplo: la distinción tan útil como sutil de que se sirve el suplemento de libros que publica The New York Times los domingos para desgajar de entre los títulos más vendidos una categoría aparte que aparece directamente bajo la rúbrica de Ficción para el mercado de masas.

Unos días después de la presentación, en el avión que hacía el trayecto Belgrado-Sarajevo, la azafata me dio una publicación en inglés en la que había un artículo en el que se recomendaban lecturas para el periodo de vacaciones. Hojeé la lista: todos best sellers internacionales. Y por segunda vez en unos días me volvió a la cabeza la imagen de Tolstói. Cerré la revista con malestar. ¿Podía tener razón la periodista?

Pensé en las claves que explican el éxito de los best sellers. Una de ellas es que su función es meramente entretener. Nada de inquietar al probo ciudadano, que bastante mal lo ha pasado a lo largo del año, especialmente en época de crisis. Pensar, lo menos posible, por favor. Se trata de proporcionar productos ligeros, de fácil consumo, que dejan muy poca huella, si es que dejan alguna. Por eso son efímeros: tras el ruido ensordecedor que hacen durante una temporada, o se saca al mercado rápidamente una secuela, o el producto cae irremisiblemente en el olvido. Que un título se mantenga vigente dos o más temporadas sucede muy pocas veces.

El vuelo entre Belgrado y Sarajevo dura 50 minutos. Al alcanzar la altura de crucero, decidí dejar de pensar en los procesos de estultificación colectiva que consisten en aturdir al personal con best sellers para centrarme en el significado de la aparición de Tolstói. Ya en el terreno de la literatura de verdad: ¿a qué obedece el hecho de que haya libros que siguen siendo capaces de llegar al lector no al cabo de dos o tres temporadas, sino cien años después de su publicación original, como ocurre con las obras de Tolstói?

Empecé a fraguar mentalmente un artículo de réplica al que aparecía en la revista que me había dado la azafata. A quienes se sintieran necesitados de consejo acerca de qué leer en lo que queda de verano, les propondría que se hicieran inmediatamente con una novela digna del nombre. Y si se me pidiera que singularizara un título, me pronunciaría inmediatamente a favor de Anna Karénina. Argüiría varias razones: que 2010 es el centenario de la muerte de Tolstói, que con ese motivo la editorial Alba ha publicado una nueva traducción de la novela, y para redondear invocaría el dictum de Vladímir Nabokov: Anna Karénina es la mejor novela de amor de todos los tiempos.

Verdaderamente envidio a quien jamás se haya asomado a la novela: le esperan unas horas que les costará mucho tiempo olvidar. Y el placer se reduplica en el caso de quien se decida a releerla por segunda o tercera vez: mejora con cada lectura. Yendo más allá de Nabokov: Anna Karénina es, sencillamente, una de las mejores novelas jamás escritas. En el artículo que urdí mentalmente a bordo del avión de hélice que me transportaba a Sarajevo me dirigía con particular énfasis a las víctimas del marketing que, sin saber muy bien por qué, tenían en sus manos cualquiera de los best sellers de turno. Arrójenlo a la papelera más cercana, les diría, y cambien unas horas de entretenimiento estúpido por una experiencia estética verdadera. La profundidad de emociones, el conocimiento del alma humana, la exquisita disección de las pasiones que son el centro de nuestras vidas...

Todo eso y mucho más se nos ofrece en las mil páginas de Anna Karénina. Se trata, además, y ahí estriba el milagro, de una lectura portentosamente amena, que nos arrastra de inmediato. Al leer acerca de las vidas de los protagonistas se produce un intenso fenómeno de reconocimiento e identificación: todos hemos pasado por las situaciones que se nos describen en la novela. Esa es, precisamente, la función de la verdadera literatura: indagar acerca del sentido más profundo de la existencia: de nuestra existencia, en toda su complejidad. El efecto que causa la lectura de una obra como Anna Karénina es el opuesto al que provoca el best seller. Nos hace pensar y sentir. Al cerrar la última página de esta historia, trágica y bellísima, y de una autenticidad a la que no estamos acostumbrados, algo importante ha cambiado en nosotros. Lo dejé ahí: habíamos aterrizado.

Tolstói no es más que una posibilidad, por supuesto. Su obra forma parte de un contexto formidable: la edad de oro de la novela realista. Aunque ello no basta para explicar la grandeza de una obra como Anna Karénina. Cuando Dostoievski, que en nada le iba a la zaga, terminó la lectura de la novela se echó a la calle proclamando a gritos que Tolstói era Dios. Años después, cuando alguien le dio al autor de Guerra y paz la noticia de que Dostoievski había muerto, el gigantón barbado vestido con túnica de campesino que era Tólstoi rompió a llorar con el desgarro de un niño: el gran escritor no era consciente de la profundidad del amor que sentía por el maestro de Petersburgo.

Estas anécdotas ilustran un fenómeno que siempre me ha llamado la atención: el hecho de que en ciertos momentos clave de la historia del espíritu recaiga no sobre una, sino sobre dos figuras de talla colosal la responsabilidad de cambiar el curso de las cosas. Ocurrió en el momento culminante de nuestro Siglo de Oro, con la irrupción simultánea de Góngora y Quevedo, al igual que había ocurrido unos años antes, en el contexto mayor de la literatura europea, con la aparición de Shakespeare y Cervantes, los dos insuperados hasta hoy. (Los ejemplos se pueden multiplicar: Platón y Aristóteles, determinando la trayectoria de toda la filosofía; Newton y Leibniz con el descubrimiento del cálculo infinitesimal; Wittgenstein y Heidegger levantando acta de las ruinas del pensamiento occidental...).

Ninguna novela de cierta extensión (la novela corta es otro cantar) es perfecta, pero hay un número considerable de títulos en la historia de la literatura universal que rozan la perfección. Anna Karénina es uno de los ejemplos más preclaros. La monumental Guerra y paz otro, como lo es Hadji Murat, también de Tolstói, que Harold Bloom calificó como la mejor novela corta de todos los tiempos. Como lo son las grandes obras de su contemporáneo, Dostoievski.

La novela discurriría después por otros derroteros y produciría cumbres de altura inigualable (Proust, Kafka, Joyce), pero hay algo irrenunciable en la edad de oro del género, en la que surgieron autores como Dickens, Flaubert, Melville o Galdós... La lectura de cualquiera de ellos sirve además (también había pensado poner esto en el artículo) de antídoto contra el tapujo de los best sellers. ¿Dónde creen que aprenden sus trucos sus autores? Leer best sellers es una enfermedad, pero tiene fácil cura. Empieza por la lectura de obras como Anna Karénina.

Eduardo Lago es escritor y director del Instituto Cervantes de Nueva York.

Fuente:elpaís.com

sábado, 14 de agosto de 2010

VIVIR CON MAYÚSCULAS ES ARRIESGARSE


Estoy esperando. Sí, esperando. Miro el gran reloj una y otra vez.

El hecho de esperar puede ser gratificante. Puedes llevarte grandes sorpresas. Puedes incluso darte oportunidades. Hasta para dar grandes pasos hay que esperar a veces.

Este es un gran paso. Voy a arriesgar. Yo siempre arriesgo. Vivo. A veces se me olvida y es cuando prefiero quedarme en casa y comienzo a llorar.

A veces el llanto es incontenible en la calle. No sé cómo llamar a eso.

¡Ah!, no tengo más tiempo para pensar en ello. Ya mi tiempo de espera terminó. Llegó el tiempo de la marcha. Despedidas, estoy allí sola, y me gusta que así sea.

-¿Su billete, por favor?

-Por supuesto.

-Gracias. Le deseo un buen vuelo.

Le respondo con una sonrisa y me voy, sin mirar atrás. Billete solo de ida.


Carolina Torrecilla García. Escrito en Málaga a 14 de agosto de 2010.

viernes, 13 de agosto de 2010

EL AMOR, UNA BURBUJA DE JABÓN EN LA QUE YO VIVÍA


"Prometiste llevarme al bosque. Íbamos a ir al bosque. Tú me dijiste que te dieron ganas de llorar cierta vez en un bosque de todos los sentimientos que te inundaron uno tras otro. Iríamos juntos y tú nunca me dejabas sola.

Estabas encantado de que te acompañase a todas partes. Habíamos hecho burla al fantasma soledad, acechando siempre a cada ser humano desvalido o triste.

Me sentía muy unida a ti.

Me enseñarías la nieve. Y tantas tantas promesas.

Nos querríamos como nosotros solo sabíamos que queríamos que nos quisieran. Y yo pensé que eras un regalo del cielo. Y tú me dijiste que yo era lo mejor que te había pasado.

Y en una tarde se desvaneció todo.

Ahora dices otra cosa, pero yo me despertaba a carcajadas. Me encantaba hablar contigo. Eso de que el afecto nunca me faltaría me emocionó y me llegó muy dentro.

Tú tenías respuesta para todo. Tu gran corazón.

Y repentinamente todo se llenó de tristeza, quedaste con ese amigo. ¿Qué culpa tenía yo?Dios mío. Todos mis sueños destruidos en una noche. En un segundo. En una llamada esperada hasta los confines de la tierra.

Y cuando me desperté, toda confiada y despistada, eran las diez. No habías llamado. El pánico de saber lo que había ocurrido, no habrían poemas de amor entre nosotros, ese fluido de saber qué queríamos, ese amor recíproco, roto, completamente.

¿Qué pasó?

Me duele, ay, me duele.

Y tú, me echaste, te olvidaste de mí. Otra vez.

Me echaste a un lado cuando tu vida estaba semi ordenada.

Qué hago yo. Qué estoy haciendo.

Me apeteció gritar al viento qué era lo que quería, o lo que no quería: no quería más sexo por un tiempo. Me había sentido utilizada, tonta, y rota.

Lo siento mucho por todos.

Necesito paz. Que me dejen tranquila. Estoy llena de dolor y necesito que me escuchen.

No quiero nada más que afecto.

Nada más.

Dejadme ya.

Dejadme todos.

No puedo más. No quiero más."
Entonces comprendí y aproveché esa oportunidad de soledad. Estaba muy enfadada conmigo misma.
Fui absolutamente imprevisible incluso para mí misma y yendo a la estación de autobuses pedí un billete para la sierra.
Nunca había sido capaz de ir yo. ¿Por qué esperaba que los demás me llevasen?
Durante el camino mi ánimo se fue calmando y estaba más tranquila, dando paso al cansancio tras tanta energía negativa que me desgastaba cada vez más.
Cuando llegué a la falda de la montaña y empecé a subir, habiendo dejado atrás el pueblo, hallándome repentinamente en pleno bosque, entre los árboles, dejé de pensar para empezar a sentir, y fue lo más maravilloso que mis sentidos pudieron percibir al mismo tiempo.
Dejé que mi espalda resbalase por el tronco de un árbol para caer a la tierra, y todo volvió a su orden: aquéllo tenía sentido. Por fin paz.
No importa el tiempo que pasó. Me hubiera quedado a vivir allí, si hubiera podido. Y ahora vuelvo siempre, siempre que puedo, no únicamente cuando algo me agobia.
Andar descalza por allí y observar o estar muy quieta es lo que me satisface verdaderamente. Estoy en conexión con todo y la tierra me acoge, no me hace daño ni yo a ella.
No hay soledad ni dolor, no existe el miedo.
¿Por qué los hombres se empeñan en talar los buenos sentimientos para hacer muebles que crean solo estrés soledad y ansiedad?
Lo ignoro.
Prefiero un bosque a un mueble y también el sonido de la naturaleza a la música del hombre, siempre ego, ego, ego.
Volví a casa con mamá. Quería verla más que nunca. Quería abrazarla y expresarle todo el amor que había sentido más el que mi corazón siempre desborda para ella. Me miró feliz. Estábamos bien.
Cuando llamaron por teléfono sonreímos. Estaba empezando a vivir con mayúsculas. Ambas sabíamos quién era. Y por qué letra empezaba su nombre. Arriesgarse siempre es mejor; es vivir con mayúsculas.
Ya no me sentía como antes.
Carolina Torrecilla García, escrito en Málaga a 13 de agosto de 2010

jueves, 12 de agosto de 2010

¿CÓMO NO ESTAR AGRADECIDA? GRACIAS CANOSO, GRACIAS REBECCA.

Debo decir que estos días me han mimado mucho. Mis amigos queridos estén donde estén no paran, de eso seguro, pero tienen un corazón enooooooooooooooooooooorme y se acuerdan de mí.



Primero fue Canoso, a quien os animo visitar, en su Blog de Canoso, Semos-Dos, me honró con dos super premios que me alegraron el día.






Hoy es Rebecca Rosenbaum quien ha querido hacerlo desde Recuerdos de Amor. Por supuesto también os lo aconsejo visitar. Yo misma soy seguidora de ambos, así que, ¿qué más os puedo decir???






Aquí quiero mostraros los premios o mimos para que veáis lo bellos que son.




Este es el Premio Deseo Eterno. Premio Hermosos Blogs



Muchas gracias, Canoso.

Me gustaría compartirlo con todos vosotros, que me acompañáis día a día durante la aventura de la vida. Os doy las gracias.


He aquí el premio de Rebecca, el cual viene acompañado de este maravilloso texto:
Premio Reconocimiento de Valores


Este sello es en reconocimiento a los valores de cada
Bloguero. Es para blogueros creativos y que tienen
la intención de promover la fraternidad entre blogueros
demostrando cariño, solidaridad y reconocimiento por el trabajo
y amor demostrado en la web..


También me gustaría compartir con todos vosotros, que estáis a mi lado en cada momento, este premio que tan generosamente Rebecca me ha querido regalar.
Así que gracias, Rebecca, Rosenbaum, por ser mi amiga.

Como el mar eres, como el mar....


Como el mar, te apartas y te acercas,

como la marea, de repente te quedas

y con la luz te vas, una gaviota consuela;

yo, duro acantilado, continúo esperando

la caricia de tus olas rompiendo mi calma.

Me haces vivir, a mí, roca inerte,

suavizas mi ser y siempre me alegras.

Cada vez que marchas no me entristezco:

a la caída de la tarde ya te espero.



Carolina Torrecilla García. Escrito en Málaga a 12 agosto de 2010

lunes, 9 de agosto de 2010

CUANDO DIGO LO QUE PIENSO


Llenamos las horas que pasan y antes me sentía menos sola. El tiempo que pasaba en soledad era mío, no un tiempo que tenía que llenar como echando cosas útiles en un saco. Por ejemplo, la hora de haber estado en el banco, al saco, el paseo de la mañana, al saco, la hora de lectura y esa compra con la que has colaborado, al saco van.

Esta manera de vivir no es la que se supone que es la forma bella, es la de despistar la desesperación, es la de decir a las personas que te quieren todo lo que has hecho para que también te vean ocupada y para que se te olvide lo que solo tú sabes que te ronda la cabeza; pero esto es sobrevivir.

Lo sé desde hace tiempo.

Una guerra me devastó por dentro hace años, y fue hace tantos que ni recuerdo. La reconstruí la primera vez, mi alma, digo, pero no me dio tiempo del todo. La segunda, casi había acabado cuando vino otra, y así hasta la tercera o la cuarta.

Que no, no me da tiempo.

Veo con rabia cómo miran mis ojos tristes las personas que me quieren. Ellos no saben que lo intento cada día. O quisieran que fuera de otra forma. O ...., qué sé yo.

¿Qué tiene de malo expresar sentimientos? ¿Acaso nadie se ha sentido alguna vez solo, o triste o perdido?

Es como si estuviésemos obligados a mostrar al mundo una cara al mundo falsa: "Eh, estoy bien, no pasa nada", para protegernos y la verdad, prefiero mostrarme cómo me siento a jugar que soy el "superhombre". Tengo sentimientos, sí, y todos somos humanos.

También han existido épocas en las que he sido feliz, pero lo curioso es que cuando estás en una honda racha oscura parece que durará la eternidad entera y no es cierto.

Sé que no lo es.

Se sigue caminando y se sale. Tropiezas, te caes, te levantas, y sigues hasta que se acaba.

Es cuestión de voluntad y perseverancia.

Mientras, en el túnel hay que pensar que puedes salir y en lo afortunada que una es porque puede.

Dicen que todo lo que entra sale. No se cumple del todo esta regla, especialmente aplicada a esta reflexión. Hay muchas probabilidades de salir completamente ilesa de esa oscuridad.

Y no andabas solo. Había personas junto a ti que no te dejaron sola. Las personas que te quieren. No las veías. Te esperan otras fuera. Y sabes un poquito más que antes.

Claro que te seguirás equivocando. ¿Qué sería de la vida sin aprendizaje?

Pero hay que ver qué túneles exploramos a veces....

sábado, 7 de agosto de 2010

en esto estamos de acuerdo, Argos, y siempre lo estaremos:

POR QUÉ TE QUIERO


Porque he vivido contigo mi infancia

y una tarde por vez primera nos vimos

sintiendo que te conocía desde hacía años

sé que mis sentimientos son certeros.


Porque contigo mi boca es libre,

soy quien soy y me río sin candados,

la bondad y los mejores sentimientos,

la cicatriz que nadie sabe y a la vista tengo,

mis llantos y llamadas y mi necesidad,

y tú lo amas todo en mí, sé de tu amor

y sé que te amo.


Se abre el cielo cuando tu comprensión

seca mis lágrimas sin tocarlas,

tu voz me sabe hacer reír y nunca ríes

cuando te hablo de lo que ríen los demás.


Te amo porque brillas sin quererlo

porque enciendes estrellas en la noche

para que nada nos separe,

dormimos bajo un mismo cielo.


En la palma de tu mano

caben muchas cosas,

mas tú solo quisiste la mía.
Carolina Torrecilla García. Escrito el 7 de agosto de 2010.
Imagen cortesía de Maylén Naorí Bravo Cuello. Gracias, amiga.

viernes, 6 de agosto de 2010

A Salva, nuestro ángel que nos protege, por su santo.


Gracias, Salva, por protegernos desde el cielo. La vida empieza a ser más amable si pienso eso.
Eres un ángel, el que nos guía con amor a todas partes, y quien nos velas los sueños para que nos recuperemos con tu sonrisa contagiada de tu nueva presencia que no somos capaces ni de comprender ni de ver.
Gracias, ángel nuestro.
Te queremos.
Con mucho amor:
Caro.

jueves, 5 de agosto de 2010

HOY QUIERO COMPARTIR CONTIGO.....


La suerte es mía cuando me repongo de dar saltos como una cría, que en el fondo es lo que soy, después de que la maravillosa Lynette, desde Los rostros de Jano, blog que no deberíais perderos, os escribo muy en serio, decide que quiere compartir conmigo el Premio Dardo.

Como me ha llenado de felicidad el día que ya era feliz en sí mismo (cada vez que me visita me pongo contenta y hoy es un buen día porque sí), he decidido que yo también voy a hacer lo propio compartiéndolo y por supuesto no solo con quien mencione sino con quien me acompañe y quiera llevárselo para su vitrina, como diría Canoso.

Así que os quiero mucho a todos, y para todos es, pero menciono a los siguientes blogs:








































Y para todos los que forméis parte de mi vida leyéndome y paséis por aquí aunque sea un ratito, el premio también lo comparto con vosotros. Un gran abrazo:
Quimey.

martes, 3 de agosto de 2010

DESDE EL CIELO TE VI NACER


Yo te vi nacer. Sí, te vi desde donde dicen que los bebés todavía no existen, pero sí están con Dios. Y en cuanto te vi me quedé tan atenta mirándote, que Dios nos miró a ambos por una centésima de segundo asombrado.

Allá no se mide el tiempo como aquí abajo. Y yo, que ni imaginaba tu nacimiento del modo en que se produciría me quedé constante, observando atentamente cada movimiento tuyo. No me había fijado en ningún otro bebé. Era un caso singular y hasta mi Ángel de la Guarda estaba asustado, pues me contaron que pasaron semanas en la Tierra y yo no me moví ni dejé de observar. Eso me valió ser tu Ángel Custodio hasta que naciera. Casi me pierdo la aventura de la vida, pero Dios quería que me lanzara al mundo, y como lo tenía decidido así desde el principio, nadie tuvo nada que chistar.
Como explicaba mi Ángel de la Guarda, se me acercó, y me miró de reojo, preocupado; creyó que estaba llorando, pero cuando le miré vio que mis ojos brillaban de puro contento. Supo que me emocionaba esa superación tuya diaria; vivías con tantas ganas, pese a tanta dificultad...
-Le conoceré.

Me sonrió. Todos sonrieron. El bebé que tú fuiste sonrió casualmente al escuchar a su madre al terminar yo la frase.

Miré a Dios a los ojos. Era una bebé que no había nacido. Era un alma todavía. Era lo que nadie comprende en la Tierra.

Sólo tú, recién nacido podrías haberlo comprendido, pero ya no recordabas.

Noté Su mirada, y que me decía:

"Así es, porque le amaste desde el principio y no dejaste que nada malo le pasara. Estás unido a él por un gran vínculo: el del amor. Y será difícil. Será complicado encontrarle para ti, y para ambos reconoceros. Y más aún superar muchos obstáculos para poder estar juntos. Pero será él a quien más quieras, y él te querrá a ti más que a nadie, pues mientras estuvo ahí en esa especie de nido humano recibió el calor de tu mirada con tanto amor que luchó por vivir y lo consiguió a pesar de su tristeza, pues sus papás no podían entrar a tocarle. No te acordarás, pero lo sabrás. "

Y me sentí más feliz todavía, deseosa de nacer, para estar con el bebé del nido.


Escrito por Carolina Torrecilla García. En Málaga, a 4 de agosto de 2010

lunes, 2 de agosto de 2010

ODA A LA VIDA, DE PABLO NERUDA


ODA A LA VIDA

La noche entera
con un hacha
me ha golpeado el dolor,
pero el sueño
pasó lavando como un agua oscura
piedras ensangrentadas.
Hoy de nuevo estoy vivo.
De nuevo
te levanto,
vida,
sobre mis hombros.

Oh vida,
copa clara,
de pronto
te llenas
de agua sucia,
de vino muerto,
de agonía, de pérdidas,
de sobrecogedoras telarañas,
y muchos creen
que ese color de infierno
guardarás para siempre.

No es cierto.

Pasa una noche lenta,
pasa un solo minuto
y todo cambia.
Se llena
de transparencia
la copa de la vida.
El trabajo espacioso
nos espera.
De un solo golpe nacen las palomas.
Se establece la luz sobre la tierra.

Vida, los pobres
poetas
te creyeron amarga,
no salieron contigo
de la cama
con el viento del mundo.

Recibieron los golpes
sin buscarte,
se barrenaron
un agujero negro
y fueron sumergiéndose
en el luto
de un pozo solitario.

No es verdad, vida,
eres
bella
como la que yo amo
y entre los senos tienes
olor a menta.

Vida,
eres
una máquina plena,
felicidad, sonido
de tormenta, ternura
de aceite delicado.

Vida,
eres como una viña:
atesoras la luz y la repartes
transformada en racimo.

el que de ti reniega
que espere
un minuto, una noche,
un año corto o largo,
que salga
de su soledad mentirosa,
que indague y luche, junte
sus manos a otras manos,
que no adopte ni halague
a la desdicha,
que la rechace dándole
forma de muro,
como a la piedra los picapedreros,
que corte la desdicha
y se haga con ella
pantalones.
La vida nos espera
a todos
los que amamos
el salvaje
olor a mar y menta
que tiene entre los senos.

Viaje al infinito por un bosque eterno


Quiero soñar un cuento: quiero pensar hoy que una bandada de gansos vienen y me llevan por los bosques como en esa red trenzada en el cuento de Andersen, donde solo el dulce sonido de los animales es el que suena. Tengo mi falda y una camisa blanca de manga larga, y siento la brisa silbar entre los árboles. Nada me puede pasar. La dulce amabilidad de la naturaleza secará mis lágrimas. El viento despeinará mi cabello y seré feliz, por fin, en este viaje infinito hacia la eternidad.

domingo, 1 de agosto de 2010

Os quiero, de verdad.


Reconozco y me responsabilizo de que soy compleja y complicada.

La gente se agota. Sí: así, como suena: se agota de mí. Mi hermana me dijo una vez que necesitaba oxigenarse.

Comprendo que a veces malinterpreto lo que me dicen. Y que de acuerdo con esto se produce una incomunicación en la que pongo a la otra persona muy difícil volver a restablecer los lazos que con tanto amor, ternura y cariño se crearon con amistad y que yo misma corto fríamente con una tijera afilada.

Que no os engañe la tijera. Es miedo a que vosotros lo hagáis primero. Hago nudos con ese lazo y lo intento, unirlo otra vez. Alguna vez resulta, pero es difícil y complicado. Las personas tienen buen corazón, pero no comprenden cada razón, no tienen por qué hacerlo. Es mi responsabilidad no volver a los mismos errores.

Son patrones que se repiten: resortes que saltan perfectamente engrasados, y allá va después de taparme la boca, completamente arrepentida.

Miedo al abandono. Terror. Sudores fríos.

En mi intención no está dar una respuesta ofensiva ni mucho menos ofenderme con nada y menos. Ser hipersensible es verdaderamente una carga. Cada vez que me siento agredida me distancio de lo que me dicen lo descontextualizo o lo contextualizo pero lo despersonalizo. Entonces es cuando no me doy por ofendida pero duele, porque me toca. Siempre me toca.

En estos años he aprendido.

Igual que me pregunto cómo empezó todo y me sorprendo ante esta nueva intrusa que no habla como yo hablaba, que no pide las cosas por favor, y que no se comporta como yo solía hacerlo, trato de seguir el día a día sin mirar de un tirón el futuro. Que ya da menos miedo, de tanto haberlo avistado y hasta desafiado, mirado de frente, asustada, impactada, y luego, nada, tranquila, diciendo, pues vale, ¿y qué? Todo pasa. Yo haré que pase. Y lo paso, como todo. No queda otra. No sé si esto es sobrevivir o vivir pero no importa, estoy aquí y eso me gusta. He conocido a muchas personas a las que quiero y que me quieren, y a otras que no, y que tengo la sensación de que no me soportan. Tengo la costumbre de no recoger la ofensa. ¿Pero y si no les caigo mal y es impresión mía?

Dejo el tiempo pasar.

Sencillo.

Así cada día.

He escrito esta entrada no por narcisismo, ni por amor a mí misma, otra asignatura pendiente, sino para aclarar que yo sí os quiero mucho y os tengo por amigos aunque me haya equivocado. Y siento mucho haberos malinterpretado. Canoso, Tinta Roja, yo, soy una persona y me equivoco. No sé si hago bien o mal, pero me arriesgo.

Gracias desde siempre. Yo os espero siempre. No diré nada más respecto al tema mientras tanto. Gracias a vosotros, a Anita_Loos, gracias a laMar y perdón por la última entrada, quizá. Perdón por las veces que quizá me equivoqué y metí la pata. Perdón por la inseguridad.

Gracias a todos vosotros.

Gracias siempre a Eric, que me da aliento, a Chema, por reforzarme con este 365, y perdón si ofendo a alguien sin querer.

Con mucho cariño:

Caro.

Carta a Virginia (II)

Me alegras cada día, Vicky. Gracias por nuestra amistad y por tu fiel apoyo y compañía. Eres tan buena y no piensas en esos rollos virtuales de "somos amigas por internet". Nunca lo has mencionado.
Porque sabemos que no importa. Si nos sentimos acompañadas, ¿acaso la distancia y el tiempo importan si son tan solo quizá ilusiones del hombre?
Lo que importan para mí son los sentimientos y nosotras lo sabemos valorar. Gracias, Lorelai por saber qué es lo importante, por ser mi amiga, por quererme, por tus consejos.
Eres una amiga genial.
Con cariño:
Rory