LA BAILARINA DESCALZA

LA BAILARINA DESCALZA

martes, 30 de marzo de 2010

SUSÚRRAME, SUSÚRRAME, SUSÚRRAME


Susúrrame, susúrrame, susúrrame.

Susúrrame un sueño

y lo haré mío.

Susúrrame un nombre

y le daré rostro.

Susúrrame un lugar

y te llevaré conmigo.

Susúrrame, susúrrame, susúrrame.

Susúrrame un mundo

y lo compartiré contigo.

Susúrrame amor, susúrrame.


Jaime López,

La luna y las mujeres y otros poemas

lunes, 29 de marzo de 2010

NOSOTROS DOS


Cuando te hablo, amigo,

sé lo bien que me comprendes,

casi sin palabras...

tú me conoces,

me tienes calada

y tu mirada no cambia:

esa comprensiva,

la que de amor me empapa

y guardo silencio.

Eso es amor

mi corazón late más fuerte

cuando extiendo mi mano

para tocar el tuyo

ya me tienes entre tus brazos

besándome, besándome.


Carolina Torrecilla García. Málaga, a 29 de marzo de 2010

sábado, 27 de marzo de 2010

VIAJE AL INFINITO POR EL UNIVERSO


Estoy creciendo

y tú me amas en silencio

mientras me elevo...


Aprendo, luz en los rostros,

la verdad comprendida curó heridas

mientras me elevo....


Y nos reconocemos, de nuevo

mientras nos miramos con otros ojos

el uno al otro y nos elevamos

¿te das cuenta de que te elevas?


Te atreves a todo, lo estoy viendo

como eres, tal cual te amo,

y entre risas y abrazos sin más

giramos en este vuelo....


Carolina Torrecilla García. En Málaga, a 27 de marzo de 2010

jueves, 25 de marzo de 2010

SENSIBILIDAD


Mis ojos, llenos de luz,


eran reflejo de la dulce tarde


de primavera


en la que por fin salí a pasear


después de tiempo,


del polvo en el sofá,


manta sobre el cuerpo,


lágrimas sobre la almohada.


Vine llena de canciones


de jóvenes arriesgados


que venden sus propios discos


y de pájaros que alzan su canto


anunciando la primavera


aun a las siete de la tarde.


Miré al cielo


y mi sonrisa


devolvió otra


a un rostro sombrío


que se cruzó con el mío.


Tenía mil razones nuevas para vivir


sin estrenar.....


Una vez en casa


con la brisa fresca


en la sonrisa...


Me gristaste.


Durante un minuto


mi rostro fue reflejo del tuyo.


Di media vuelta ´


y subí las escaleras,


recuperando la sonrisa


porque en mi corazón


estaba la tarde,


la primavera en mi ventana


en mis ojos el amor, mis libros,


y mi sonrisa fresca


apareció nuevamente.


La alegría era y es demasiado fuerte


para lapidarla con amenazas.





Carolina Torrecilla García. Málaga, a 25 de marzo de 2010.

miércoles, 24 de marzo de 2010

The Police - Every Breath You Take (Subtitulada en Español)


Uno de mis temas favoritos de THE POLICE, para que dance la bailarina.
BESOTES

DANGEROUS LOLA.avi

Ya conocíamos a Lola, sin duda con dos orejitas como las del Playboy, pero con muchísimo más estilo, lo siento chicas, así es la vida.
Como decía, Lola siempre es ella misma, y no tiene que actuar ni con la cámara delante porque nadie la intimida, ni se intimida ante nada. Esta es nuestra Lola.
Sencillamente, auténtica. Gracias quienes han hecho posible este vídeo para que nos animemos con ella.
Lola: has estado genial, como siempre.

martes, 23 de marzo de 2010

SU MEJOR AMIGO


-ME VA A COSTAR, ME VA A COSTAR MUCHO- gritó ella, pero no a él. Estaba fuera de sí, sacando de sus entrañas lo que sentía, y lo siguiente que sintió fueron los brazos de él alrededor de su cuerpo. Se sintió más calmada.

Ella le miró. Y en sus ojos lo vio todo de nuevo. Su vida, la de él. Todo. Supo por qué se sentía tan feliz, y sonrió. Porque en sus ojos no se veía el dolor o quizá sí. Se veía a través de versos y también pudo ver cada paisaje bello, cada risa compartida, cada momento vivido y cada agradecimiento, la paz que sentía y el amor, todo el cariño que sentía por ella. También a ella misma se veía como la veía su madre. Como se sentía antes de todo aquello. Y por eso supo que era feliz, porque veía su corazón en sus ojos.

También pudo verse a ella en sus ojos, y por eso hacía feliz. Se sentía comprendida. Y la quería. Y no quiso que nadie lo supiera.

Así, en silencio, pasó la tarde. Un silencio magnífico.

No se soltaron las manos.

A media noche una joven entró al cuarto y los encontró: su hermano y a su mejor amiga tumbados en la cama de él, dormidos y completamente vestidos y cogidos de la mano. Los descalzó y los tapó y se fue a otra habitación a dormir, sonriendo.

Comprendía la felicidad. Y cómo...


Carolina Torrecilla García. Málaga, a 23 de marzo de 2010

lunes, 22 de marzo de 2010

ESCALANDO SIEMPRE, SIEMPRE.


Si tengo que retrotraerme a un espacio limitado en el tiempo para sentirme mejor no lo encuentro, priemero porque sé que ya pasó, y sè que es un autoengaño, y segundo porque no tuve demasiado buenos que después no tuvieran consecuencias catastróficas. Así es la vida. No daría ni un paso atrás.

Es como si a cada paso esto fuera una cruel y efectivamente Divina Comedia, y Dante lo supo ver perfectamente. ¿Cómo sería él con Beatricce?

Ay, Dios. Ahora si imagino a los cristianos no puedo sino ver a esos niños. Me produce tanto dolor que no puedo pensar en ellos. Los niños, que los dejen en paz. Y cómo a través de la historia el más fuerte que no es sino el cobarde se ceba con el más indefenso en ese momento. NO PUEDO MÁS. SON DEMASIADAS COSAS AHORA. Necesito un respiro, un kit-kat, lo que sea. Y no lo tengo. No encuentro oxígeno ya.

¿Habré llegado a mi límite? No, pues un amigo decía que aún somos capaces de aguantar un 60% más. ¿Y si he agotado ese porcentaje también?

Qué sé yo ya. No sé nada. Todo fluye. Sí. Y yo, ¿también?

domingo, 21 de marzo de 2010

CONFESIONES


Hoy he dejado de ser invisible en ciertos sitios. De repente me han empezado a hablar, y me preguntaban si había comido y todo.

Mi hermana se ha quedado conmigo un ratito, y hemos hablado.

Hoy mi herida se ha cerrado un poco más. Porque yo estaba presente en la vida de los demás. Y estaba muy agradecida.

Hoy ha sido un día más llevadero y quizá pueda salir a pasear.

Hoy.

Volver a empezar otra vez.

Quiero disfrutar de la primavera. Oí a los pajarillos cómo cantaban.

Quiero oler las flores, el azahar de los naranjos de mi calle.

Quiero hablar con mis amigos. Los echo de menos.

Quiero abrazar, muchos abrazos.

Quiero volver a reír con ganas y tantas cosas que hacían que fuese como yo era....

Ya que no soy invisible quiero ser protagonista de mi vida y redirigirla antes de desmayarme de nuevo.

sábado, 20 de marzo de 2010

LOS PAJARILLOS QUE SE CONOCIERON Y EL SABIO QUE LOS DESCUBRIÓ


-Shhhhh, no digan nada, ¿es que no oyen cómo cantan? Pues sin silencio no se les oye, y cada vez con más fuerza estos dos pajarillos que apenas sobrevivieron a la tormenta cantan felices por su encuentro afortunado-, dijo el viejito sabio, señalando, y continuó:-Ella estaba en una rama, y se acercó a esa otra, y él por estar con ella, voló hasta aquélla otra.



La multitud comenzó a mascullar y el murmullo se hizo notar muy pronto.



El ancianito se molestó:



-No, escuchen, que entre tantas voces no comprenden tal belleza, miren cómo se miran, observen cómo en una misma rama se ayudan y pían apenas sin poder volar.



-No podrán -anunció alguien.



-Parece que caerán -aventuró un niño.



-¿Son de diferente especie? - preguntó una niñita.



Las lágrimas rodaron por el rostro del sabio viejecito.



-Menos mal que vuelan alto y el amor no sabe de vuestro idioma ni de pesimismos. Porque si no soñasen, si alguien les dijeran que no son capaces, no seguirían allá, ni habrían llegado el uno ni se habrían acercado siquiera.

Tanto pesimismo y tantas trabas,- continuó - si son apenas dos pajarillos y en vez de admirar tal belleza observan la parte que ni yo veía, ¿cómo ellos no se asustarían volando a tal altura? Que el miedo se aprende, amigos y no está bien contagiarlo, cuando se trata de otra historia....que no es la nuestra.



Se fue alejando el viejo sabio y su voz se apagaba con el sonido de sus pasos: -Sabemos también de la magia de las mariposas, y no por eso dejamos de maravillarnos siendo crueles tomándolas de las alas para que no vuelen......Hay que dejar que crezca el amor, pues si decimos que solo un ideal es el mejor, ¿cómo no nos sentiremos los demás sin apenas llegar? Nadie habría pintado ni esculpido tras el Renacimiento, ni escrito una letra después de Cervantes. Ay, Dios, que lo imperfecto es perfección y tras la perfección algo se oculta.....


Carolina Torrecilla García. Málaga, a 20 de marzo de 2010

jueves, 18 de marzo de 2010

Pendiente de tí

Te encuentro ahí, volátil.
Esperando el rayo que de luz a tus anhelos.
Cerca del precipício.
Con un pié en la tierra y tus ojos lejos de ella.
Mirando la nube, lo hetéreo, lo infinito.
No caes. Mantienes las cosas en su sítio,
pero a veces el viento te engaña.
Te hace creer en el miedo.
Levantas tus manos y lo espantas.
Lo alejas de tí.
El abismo sigue ahí, esperándote.
Pendiente de tí. Obcecado.
Las nubes grises se irán algun día,
empujadas por un viento gentíl.
Que solo pide jugar con tus cabellos.
No temas, no caerás.
Tu alma es ligera y dócil como una rosa de mayo.
Pronto verás salir el sol
que tanto esperas.
Aquí, a mi lado.

Jaime López
Barcelona, 18 de marzo de 2010

EN EL CLARO DE LA LUNA, SILVIO RODRÍGUEZ

martes, 16 de marzo de 2010

BIENVENIDO A BORDO

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Ya te echábamos de menos, Jaime. Eres siempre bienvenido. Correremos grandes aventuras todos, contigo y gracias a ti. Es estupenda tu llegada, las puertas siempre abiertas a nuestro amigo. A bordo, para correr aventuras, sin límites, donde el horizonte no dispone de barreras ni para la imaginación ni para la gran aventura de vivir.
Podemos vivir todo lo que queramos a través de las letras, y con ellas impulsarnos como desde un trampolín para realizar nuestros sueños y cambiar nuestras vidas: lo que nunca hicimos y quisimos hacer y hacer soñar así a nuestros amigos que nos leen; si de esta manera alguien se siente transportado y logra al menos navegar con nosotros y realizar lo que quiera, ser capaz sencillamente de llevar un par de zapatillas deportivas o, qué sé yo, bailar un poco y así volar un poco más alto, ya será algo que me haría llorar de felicidad.
Bienvenido a bordo, querido amigo.
Gracias por volver.
Tu amiga:
Carolina.
Torrecilla García.. Málaga, a 16 de marzo de 2010.

Te quiero... pero como amigo


Es un placer volver a colaborar contígo y vuelvo con un divertido corto mexicano, que puede que más de uno se sienta reflejado. Lo he disfrutado mucho.

Besos para la bailarina
y saludos a todos sus lectores.

lunes, 15 de marzo de 2010

CAROL, LA BAILARINA DELCALZA





Carol la bailarina descalza



Carol sentada frente al ordenador escribía palabras en su blog personal, éstas fluían a borbotones como un santuario de coloridas mariposas monarcas, al compás del tema de Cathedrals.

Esa tarde todo parecía transcurrir como siempre: Los gritos alborotados de los niños y adolescentes enfervorizados, que salían de los colegios aledaños a su casa, lograron por un momento distraerla de una de sus actividades favoritas: Escribir.

Se asomó a la ventana para observar mejor: Allí estaban aquellos padres, recibiendo a la entrada del establecimiento escolar, a sus hijos; fundidos en abrazos que iban y venían, fundidos como los pétalos de una rosa recién nacida. Más allá una pareja de adolescentes enamorados se rifaban mimos sin la menor compasión por aquellos que los fisgoneaban envidiosos. Estas escenas trajeron en Carol, recuerdos y añoranzas de momentos felices, pero de otros no tantos; presurosa y con un gusto amargo en la boca, cogió el pote de dulce de leche que le había obsequiado su amiga desde Argentina.

Sabía a manjar, tan dulce y aterciopelado; a ella le encantaba esta exquisitez oriunda de las Américas, casi como una adicción; degusto un poco, complacida de haber logrado quitarse de una vez por todas el sabor amargo que comenzaba a surgirle en el centro del pecho. Igual que una peculiar luz de emergencia, que nos avisa que están próximos a asomar pesares que preferimos guardar bajo el acolchado gris del olvido o el desván de las cosas muertas y sepultadas: unas por dañinas; y otras al contrario, por haber sido tan amadas y ya no tenerlas.

Los ojos le dolían, ella había pasado largo rato escribiendo, la música había terminado y un silencio acogedor la acompañaba, inundándolo todo. Se refregó los parpados, y decidió recostarse en el sillón azul, con la simple intención de descansar un momento la vista; antes dirigió su mirada a la cajita de música con la bailarina clásica que elegante con su tutú rosado y florecitas en el cabello, se lucía sobre una mesa baja de madera junto a la lámpara marmolada. Tomó a ésta entre sus manos e hizo girar la cuerda; la danzarina comenzó a realizar círculos, al son de las notas musicales. Carol se deleitaba como una niña, es que ella profesaba una gran admiración por el ballet clásico y sus exponentes. En su infancia había soñado con ser una gran bailarina; pero las vueltas del destino, sincronizadas y prefectas, como las de la muñequita de aquel cofre musical la condujeron por otros derroteros que no pudo evitar.

Seguidamente cogió nuevamente la pequeña cuchara, prometiéndose sería la última vez, pues el sabor era exquisito: pero tampoco era cuestión de pecar de gula. Saboreó un bocado del dulce, muy despacio, en tanto lo daba vueltas y vueltas en el interior de su boca. Entre los movimientos redondos de la danza de la diminuta bailarina, el sonido a campanitas, y el sabor del manjar todavía en sus labios, Carol empezó a relajarse, más y más, hasta quedar completamente dormida.

¿Dónde estoy? Se peguntó ya en sueños, aturdida, mirando en derredor. Aquel sitio parecía ser una especie de gran teatro abovedado, dedujo por el telón de fondo con la imagen de un cristalino y enorme lago; pintura que alcanzaba a otear pasmada, sin poder entender nada, todavía estática a un costado del escenario; y tras de lo que supuso era el sitio denominado en la jerga teatral con el nombre de bambalinas.

Un grupo de bailarinas evidentemente de género clásico, por sus tutús al estilo italiano, de un blanco inmaculado, corrían presurosas para salir a escena.

La música de Tchaikovsky provenía con toda fuerza y magnetismo desde la parte donde se hallaba ubicada una gran orquesta de variados instrumentos, con un director que muy concentrado marcaba los movimientos y ritmos; justo bajo el proscenio del escenario.

El aplauso del publico sonó estruendoso proveniente de las gradas, y esto no hizo más que confirmar la hipótesis de Carol acerca del lugar donde se hallaba y que aquello era la interpretación del Lago de los Cisnes. Ensimismada estaba deleitándose con el movimiento de las bailarinas, ya en escena, que apenas reparó en la mujer regordeta y de peinado recogido, que se le acercó por detrás, con los nervios en las manos.

— ¡Carol! ¡Por Dios! ¡Prepárate hija! En diez minutos sales —a borbotones mientras le acomodaba los pliegues vaporosos de organza del tutú— ¡Milena! ¡Ven urgente! —ordenó a otra mujer con cabellos negros de corte estrafalario y el tatuaje de una libélula en el hombro derecho. Ella acudió muy rápido munida de un peine y un fijador de cabello en la mano, presurosa acomodó el rodete y la corona de plumas nevadas, que lucía Carol rodeándole la cabeza.

Fue en ese preciso instante que ella salió de su letargo y sorpresa, bajo la vista y reparó en su vestimenta: falda tutú de estilo tardo-romántico y zapatillas de punta con cintas como hiedras blancas enroscadas a su tobillo, amarrándola a un sueño; que ahora corría el riesgo de convertirse en una pesadilla.

Luchando contra las fantasías y apelando a la cordura, Carol aclaró: —Disculpen pero eso es un error, yo no…

—Shusss calla Carol, tú eres capaz de todo, luego de recuperarte del accidente como lo hicisteis —soltó la mujer mirándola fijamente.

—Pero es que no entendéis, hay una confusión, yo no sé bailar; por lo menos no a este nivel, no podría nunca interpretar a Odette…

—Carol os conozco desde niña, cuando veníais a aprender con tu maillots y calentadores a rayas, por ese entonces y a tan corta edad, ya afirmabas con seguridad que serías una gran bailarina; cuando usaste las primeras puntas en tus zapatillas llorasteis de emoción. Siempre fuiste la primera en llegar a tus prácticas y la última en retirarte, danzabas hasta hacer sangrar tus pies y no te importaba.

Carol deseo interrumpir de vuelta, pero se detuvo, empezaba a sentirse cómoda; al fin y al cabo la magia de los sueños le estaba haciendo vivir algo que siempre había deseado, y no habría nada malo con disfrutarlo. Ella asintió con la cabeza, haciéndole saber a esa mujer que la estaba escuchando con atención.

—Y llegaste, vaya que llegaste, hija, eres una de las bailarinas más famosas y valoradas por tus colegas —prosiguió la mujer, pero esta vez con expresión algo tensa—; luego paso lo del accidente automovilístico, permaneciste convaleciente y tus piernas apenas se movían, prácticamente tuviste que aprender a bailar de nuevo, te caíste y levantaste miles de veces, y volvías a comenzar con la misma fuerza de voluntad. La mayoría apostaba que no lo haríais, aseveraban que tu carrera había llegado a su fin; pero tú mi niña —apoyando sus manos en las mejillas de Carol, y con los ojos aguados—, tú lo hicisteis, te esforzaste sin cansancio, y estas aquí de vuelta, y toda esta gente que te admira ha venido a disfrutar tu regreso. Eres un milagro Carol, no tengas miedo, recuérdalo siempre que tengas que enfrentar la vida, como ahora.

Carol percibió una sensación cálida y reconfortante lloviznándole de norte a sur.

—Salid, ahora —indicó un hombre de gafas con un cronómetro en la mano.

La mujer de aquellas sabias palabras la condujo a la salida. Carol rezo en voz baja y colocó el primer pie sobre el escenario; las luces de los reflectores inmediatamente se apostaron todas sobre su figura.

Dios, como voy a bailar, esto; lo haré como bailo en mi casa y listo. Vamos Carol tu eres capaz, se alentó; para seguidamente comenzar la danza de las jóvenes cisnes, del segundo acto. Extendió su pierna derecha y enseguida la otra le acompaño sin el menor esfuerzo, más que correctamente alienada y centrada en su eje; saltaba por los aires como una pluma, cruzando las piernas y girando como trompo desafiaba la gravedad. Descendía suavemente, apenas rozando el piso; ascendía ligera y diáfana, ejecutando todos y cada unos de los pasos de los allegros a la perfección.

Por suerte no son las zapatillas rojas de Andersen, caviló aliviada en el receso, observando las suyas blancas de puntas.

Los demás actos transcurrieron con igual excelencia; al finalizar el cuarto y último acto el compañero de Carol, interpretando a Sigfrido le tomó de la mano; ambos se inclinaron saludando al publico que enfervorizado y de pie ovacionaba a los bailarines, especialmente a Carol, a su perseverancia y fortaleza. Mil rosas caían a sus pies, reverenciando su valor.

Dichosa en esta parte del sueño se hallaba Carol cuando el halo de luz indiscreto filtrándose por la ventana, y el bullicio proveniente de la acera la despertó. Despabilándose y tratando de rememorar y atesorar cada detalle del mismo, ella decidió salir a la acera a disfrutar del sol; es que aquel sueño le había inyectado una dosis de alegría extra.

Se había dado cuenta, que ella era la del sueño; la bailarina potente y suave como los pasos del ballet, moviéndose al son de la danza de la vida.

Allí, se encontraba Carol cuando de repente un auto negro surgió desde la esquina sin previo aviso y alta velocidad, en el preciso instante en que un niño se disponía una cruzar la calle. Tal imagen erizó su piel, advirtiéndole que estaba a punto de presenciar una desgracia; y ella no era de las que se quedaban cruzadas de brazos, y menos ahora en esta etapa de su vida.

Sin pensarlo dos veces, corrió con todas sus fuerzas y empujó al niño hacia atrás. Los dos cayeron al piso; en tanto, el negligente conductor ni siquiera freno, dejando una nube de polvo tras de él.

— ¿Estáis bien? ¿No os duele nada? —interrogó Carol al niño de pecas cafés, nariz respingona y mochila azul eléctrica en la espalda.

—No estoy bien —balbuceó, tiritando y todavía con temor.

Un aplauso sonoro cortó el diálogo, Carol pestaño para cerciorarse de que estaba despierta, pues dichos aplausos se parecían a los del sueño; pero no, aquellos provenían de un grupo de personas, testigos de lo sucedido, que agolpadas en la vereda, aplaudían a la heroína y al niño.

Vaya día, caviló Carol, mostrando una hilera de flores de azahares desde una oreja a la otra y una constelación de estrellitas en las pupilas.

Luego de las consabidas felicitaciones de la gente, y cuando los padres del niño retornaron a éste sano y salvo a su hogar, Carol regreso a su casa, dispuesta a festejar como ella le agradaba: bailando en su casa sola y descalza; pero el sonido del timbre sonando en la puerta le indicó que iba a ser interrumpida. A regañadientes abrió la puerta.

—Hola soy tu nuevo vecino —se presentó un joven maduro con remera celeste, apostado en la puerta, con expresión afable.

Carol lo miró sorprendida.

Es que aún faltan más sorpresas, a este tren, no sé si llegaré viva. Tantas emociones, y ahora un príncipe celeste, maquinó divertida, pues ella era demasiado inteligente como para saber que el príncipe azul no existe; pero tampoco tan pesimista como para dejar de creer, que quizás puede existir algo aproximado.

—Si —preguntó acomodándose el mechón tras las orejas.

—Solo quería presentarme y felicitarte por lo que habéis hecho hoy…—efectuó una pausa como si quisiera tomar coraje—, y bueno deciros que para lo que necesitéis aquí estoy… y que si os parece, y no tenéis otro compromiso, podemos ir al cine o donde gustéis un día de estos.

—Ok, gracias —contestó poniendo su pie izquierdo, oculto tras el derecho en punta.

—Y veo que gustáis del dulce de leche, con razón —deteniéndose de lanzar lo que él suponía una cursilería demasiado apresurada para el primer encuentro: No se animó a confesarle que ella era tan dulce, porque comía ese postre a base de leche y azúcar—Bueno, hasta pronto, vivo aquí a la vuelta —balbuceando entre timidez y regocijo.

—Nos vemos —agitando su mano en señal de despedida.

Carol cerró la puerta, y largo a reír. Ella ignoraba lo que depararía aquella amistad con el nuevo vecino, si llegaría a transformarse en algo más o si era el hombre que soñaba, tampoco tales interrogantes le preocupaban; ella simplemente se dejaría llevar por los acontecimientos, dejaría que la vida la sorprenda, y bailaría a ritmo. Sabía que se tenía a sí misma; que poseía también, una alforja repleta de sueños inacabables por los cuales vivir, y un manojo abrigado de amigos que la amaban en las tempestades y reían con ella en la calma. Y eso era lo importante.

Colocó un tema de Jump, arrojó sus zapatos guillerminas verdes a un costado y se dispuso a bailar descalza y con ganas, como siempre lo hacía, como siempre lo hará.

© Melody Paz



Melody Paz es mi amiga. Nos hemos conocido hace relativamente poco, a través de este misterioso mundo que es la red, y yo le escribí una especie de misiva en este mismo blog: MI AMIGA MELODY PAZ, ella me contestó un poema, y me escribió este cuento maravilloso.


Admiro mucho su forma de escribir y también de ser.


Melody es una creadora de historias. Desde aquí podéis acceder a su blog, pero por si acaso, pondré aquí el enlace, para que a nadie se le olvide y porque sé cuánta curiosidad surge cuando dos amigas se conocen.


Hace magia, porque ahora mismo estoy deglutiendo un pote de dulce de leche (y tengo más en la despensa), y se ha ganado mi confianza, algo difícil en mí.


Somos amigas y la quiero mucho.


Ella me escribió esta historia, y eso me emociona. Gracias, Melody. Muchas gracias.


Carolina Torrecilla García. Málaga, a 15 de marzo de 2010.






PARA TODOS AQUELLAS PERSONAS, TANTAS, CON LAS QUE ME EQUIVOQUÉ Y METÍ LA PATA: LO SIENTO.



No es broma si les digo que no conocía a Belinda ni sé siquiera quién es, pero la canción me viene a pelo con lo que quiero decir: no soy la niña buena que era hace unos años.
Esta canción he leído en algún sitio, es para su madre. Bien: yo la quiero dedicar a todas aquellas personas con las que metí la pata, a las que herí y me perdonaron, pero siento que la sigo metiendo y esa culpa no se va.
Lo siento mucho chicos. Es lo que hay, porque me esfuerzo considerablemente cada día para ser mejor persona y solo quiero ser una buena persona. Hace tiempo que no sé quién soy ya.
Me perdí en el camino de encontrarme a mí misma.
Y me torné en lo contrario de lo que era. Eso duele.
Ahora debo reconstruírme de nuevo, pero de forma diferente, y está costando.
Quiero dar las gracias a todas las personas que me han ido acompañando durante el camino de esta aventura que es la vida. A todas las quiero y las recuerdo con amor.
A las que permanecen y a las que vinieron nuevas tienen mi corazón. Espero que me comprendan.
Por el futuro no hablaré. Espero ir aprendiendo.
Gracias a todos.
Os quiero mucho. Besos.

QUE QUIERO SER EL BUEN SALVAJE


Parto hacia el bosque de nuevo

pues algo tengo de ermitaña

que aúllo como los lobos

que únicamente aullando

puedo expresar sin dañar

el dolor que me mata

poco a poco por dentro.

El aullido me salva

y mi hermano lobo

me lleva bosque adentro

cuando hay luna llena.

No temo, no.

Allí tengo una cabaña

hecha de ramas

con hojitas verdes

tan reconfortante

que ninguna pena

es capaz de venir a verme.

Vienen mis amigos

animales del bosque

pues a ellos no temo

que ellos no hieren;

sin palabras con caricias

cariño ofrecen.

No traicionan

mis amigos

habitantes del bosque.

Río, árboles,

madre naturaleza,

gracias por ampararme.


Carolina Torrecilla García. Escrito en Málaga a 15 de marzo de 2010

viernes, 12 de marzo de 2010

MI AMIGA CREADORA DE HISTORIAS MELODY PAZ


Mi nueva amiga me dice que soy como el dulce de leche y yo me río.

No la conozco personalmente, pues vive, cómo no, en Argentina. He conseguido hacer más amigos en el continente americano que en la misma España. En fin.

Cosas de internet. Para que luego digan que no es útil, que no te puedes fiar, que es una enfermedad. Pues a mí me permite crecer y desarrollar mi escritura, mi persona, mi alma.


Sé: hablaba de Melody. Melody Paz.

La conocí en una de las redes sociales y la conocí mejor a través de su blog maravilloso. Qué iba a imaginarme yo lo buena escritora que es. Pero si es una mujer que escribe maravillosamente. Quiero todos sus libros sin duda. Me tiene enganchadísima.

¿Lo mejor de todo? Que poco a poco nos estamos haciendo amigas. Y es una bonita amistad porque también tiene sentido del humor, y se ríe pronto con cosas vanas como unos colmillos de vampiros. Capta en seguida lo que quiero transmitirle sin malos rollos, y eso es importante. El que no haya malentendidos y no haya que explicarlos continuamente es algo casi mágico. Por eso estoy tan contenta que quería presentárosla.

No para de escribir, ¿sabéis? Y cualquier tipo de género lo borda. Se aprende leyéndola.

Sus relatos te transportan a un mundo superior, y vuelas, vuelas con mariposas en el estómago. Sientes de nuevo el amor, te enamoras del protagonista o la tristeza.

Con sus novelas sucede algo extraño: no puedes dejarlas. Cada vez que pone: (continuará), estás mirando el blog cada día para ver si ya se ha cambiado por un: (leer más...)

A Melody todos la queremos. Tiene un poder de atracción extraordinario y es como si irradiase luz desde su blog. No quiero comentarlo como extraño, pero aunque tenga más o menos seguidores, los que tienen somos muy fieles y siempre estamos ahí, comentándolo todo, los varones enamoriscadillos de ella, diría yo, platónicamente, o como sea.


Melody Paz hace honor a su nombre, y desde aquí le doy las gracias por ser mi amiga.

Es tan risueña y amable que no puedes evitar quererla como amiga. Es de esas amigas que son entrañables y tienes que tener una en la vida al menos.

Gracias, Melody.

Tu amiga: la bailarina descalza.


Carolina Torrecilla García. Escrito en Málaga, a 12 de marzo de 2010.

jueves, 11 de marzo de 2010

COHERENCIA


Yo no pertenezco a una sola causa,

ni tampoco lucho por una sola cosa.

Formo parte de la humanidad

y si se duele yo me conduelo.

Ante tamañas desgracias,

¿cómo podría yo celebrar

un solo día de condolencia tras otro

olvidándome de todos los demás

de la historia de la humanidad

sin pasarme la vida entera de luto?

La mejor manera de honrarles

es tratar de no repetir la historia

ni albergar odio en el día a día.

Que sea la paz en este mundo

no utopía sino verdad.


Carolina Torrecilla García. Málaga, a 11 de marzo de 2010.

miércoles, 10 de marzo de 2010

VIVIR COMO LAS FLORES


-Maestro, ¿ qué debo hacer para sentirme bien? Algunas personas hablan demasiado.Otras son ignorantes, otras indiferentes. Odio a las mentirosas y sufro con las que calumnian.

-¡ Pues vive como las flores!- le dijo el maestro
-¿Como es vivir como las flores?- preguntó el discípulo

-Pon atención a esas flores -, continuó el maestro, señalando unos lirios que crecían en el jardín -.Nacen en el estiércol y sin embargo son puras y perfumadas. Extraen del abono maloliente todo aquello que les es útil y saludable, pero no permiten que lo amargo de la tierra manche la frescura de sus pétalos. Es justo angustiarse con las propias culpas, pero no es sabio permitir que los vicios de los demás te incomoden. Los defectos de ellos son de ellos y no tuyos. Y si no son tuyos, no hay motivo para molestarte......Ejercita, pues, la virtud de rechazar todo el mal que viene de fuera y perfuma la vida de los demás haciendo el bien. Entonces te harás bien a ti. Esto es vivir como las flores.

Relato anónimo

Málaga, a 10 de marzo de 2010


Querida amiga Margarita:
Te escribo desde España a las cuatro y veinte de la madrugada.

Es esta una noche despejada en la que algunas aves anuncian con su ronco canto el amanecer antes de tiempo. Eso me gusta, pue adoro el silencio y esos sonidos seguidos por los cotidianos.

Mi casa está frente a dos colegios, por lo que puedo ver a un montón de adolescentes y niños pasando de la mano de sus padres o madres. Me parece muy tierno.


Margarita, estas cosas bellas las puedo ver yo y también tú. Es extraño pero te comprendo en cada cosa que explicas. Debes saber que yo te comprendo cuando reclamas amistad que ya se te brinda. Sé que lo has debido pasar muy mal y sin duda eso es lo que te impulsa a no ver lo que ya tienes: a mí misma me pasa lo mismo a veces.

Pero debes ser más lista que ese fantasma que te quiere despistar, por llamarlo de alguna manera, pues aunque acudiéramos, querida amiga, todos a tu casa en masa, no nos creerías en el momento de la despedida. Te parecería insuficiente. Yo he pasado por eso y se pasa mal, lo sé.

Tal vez más personas de las que crees han pasado por ello.

Desgraciadamente generación tras generación, cada vez hay menos, quiero ser optimistas, crea circunstancias en la que algunos niños se enfrentan desde bebés a situaciones bastante duras.


Siento profundamente tu dolor. Lo comparto. Pero debemos dejarlos atrás, amiga, ¿no crees que nos hacemos más daño teniéndolo presente? ¿No te gusta vivir y como suena la expresión Carpe Diem?


Sé que sí, porque los poemas que has escrito últimamente con frenesí, muy buenos todos, están repletos de unas ganas de vivir rotundas y casu eufóricas. Le cantas hasta a la luna, mi buena amiga, y eso hace que todos estemos encantados, porque notamos y palpamos tu alegría.


Déjame hacer hincapié en algo, querida, ¿cuántos amigos tienes? Muchos, ¿verdad? Somos muchos los que te queremos. Pero viene un bajón y no nos crees. Nuestro corazón está repleto de cariño hacia tu personita.

Lo que ocurre es que a veces es como si llevases unas enormes gafas de sol y en interiores no ves, no nos ves.


Sin embargo todos seguimos ahí. Debes confiar, en nosotros, en ti misma.

Un consejo de amiga a amiga que ha pasado por eso: ¿me lo aceptas? Yo no sé mucho del tema, amiga; aprendo por el camino, y me caigo y me levanto. Así voy.

El consejo es tener confianza: por muchas dudas y por mucho que duelan da el voto de confianza.

Ya verás como tus amigos te queremos y seguimos ahí, aquí, donde nos necesites. Solo tienes que remontar la ola que te revolcó. Ya está. Sin miedo, porque has superado otras peores.

Esto es todo.

Espero que no te haya molestado el tono licencioso de mi carta, pues me he permitido darte muchos consejos.

Vamos a querernos a nosotras mismas. Vamos a escribir. Vamos a seguir, que la vida tiene mucho por descubrir, es tan bella, Margarita.....


Tú lo sabes ya, de lo contrario, no podrías ser poeta.

Te quiero mucho, querida, desde prácticamente el otro lado del mundo te abraza, tu amiga:

Carolina.

martes, 9 de marzo de 2010

CARTA DE UNA CONVALECIENTE


Son apenas las siete de la mañana, amiga, y ya escucho desde mi ventana a los pajarillos cantar. Me recuerdan a mi abuelo, quien tanto amaba a los niños y a los pajarillos. Tenía una capacidad de amar impresionante.

Estoy convaleciente todavía y un poco preocupada, pues no sé si podré conservar el trabajo después de esto.

Sé qué piensas: que fue un accidente laboral y que no pueden echarme así por así, pero ya sabes cómo está el país, y la crisis es muy mala. Me han contado que la chica que me sustituye es mucho más joven que yo y sabe tres idiomas más.

Dime, amiga, ¿qué haré, cómo habré de mantenerme a mí y ayudar a mi nieta después de todo esto?

No te lo vas a creer, pero a mis cincuenta años y me siento perdida. Sí, bastante perdida. Me siento como cuando tenía treinta que decía, y tú te reías tanto, ¿recuerdas?, que me sentía como si tuviera seis.

Y es esa sensación de que cada vez el mundo es mayor, no de que la vida se te coma, no. Alprincipio tenía tanto miedo y coraje también....No sé de dónde saqué fuerzas para hacer todo cuanto hice, pero llegué a donde quería. Y ahora se me va a estropear todo.

¿Recuerdad a Javier? A él también le han echado, con cuarenta y siete años, y lo han sustituido por un muchachito de apenas treinta.

Todo significa dinero. Todo es número, amiga. Nos movemos por eso y eso somos.

Menos mal que para los que todavía no tenemos un corazón mecánico hay esperanzas. Cómo me gustaría tenerte cerca y abrazarte.

Como no puedo escribir te grabo esto y mi nieta te lo enviará a través del ordenador.

Ay, Su, cómo pasa la vida, y menos mal que no nos detuvimos para nada.

Y podemos decir que la vivimos con toda la intensidad, que somos felices, y desde siempre lo hemos sido. Eso me lo enseñaste tú.

Querida amiga, gracias.

Ya te iré contando. No puedo evitarlo, pero comienza la primavera y hace un día magnífico. Estoy recuperándome y no creo que mi tobillo necesite mucho más tiempo. Voy a seguir leyendo aquel libro de poemas del que te hablé.

Muchos besos, de tu amiga que te quiere.


Málaga, a 9 de marzo de 2010, escrito por Carolina Torrecilla García.

lunes, 8 de marzo de 2010

ESTO NO ES UNA ELEGÍA, SILVIO RODRÍGUEZ

NO OLVIDES TU CORAZÓN




En realidad todo es amor,
todo lo necesario.
Ve ligero de equipaje, pues.
No te hace falta mucho,
pero no olvides tu corazón.
No te lo dejes frente a la tele
o quizás olvidado en la almohada
entre tus sueños,
porque lo necesitarás
cuando te encuentres con tus amigos
y valientemente te sonrían;
buscarás tu corazón entonces
él será quien comprenda,
quien hable con vieja experiencia,
con dulzura para no herir sentimientos;
él de nuevo te impulsará al abrazo más fuerte,
enviará la orden al cerebro y este a los brazos,
y en tu pecho el latido más intenso.
Será tu corazón quien de nuevo te enseñe
y solo el cerebro quien lo procese todo.
Nunca olvides, pues el corazón,
sácalo del congelador,
rescátalo del castillo amurallado
o de aquella torre alta.
Averigua la combinación
de la caja fuerte.
Será el único que en la hora final,
en la más importante,
conservará la calma.
Durante toda tu vida
escogerás tu propio camino
sin sensaciones de errores
ni malos sentimientos
gracias a él.
Así que, olvida las llaves, tu libro,
pierde aquel anillo, o discute y perdona,
pero tu corazón,
siempre contigo,
porque entonces se resolverá todo,
y el orden que tú decidas
se reflejará en tu alma,
la paz que busques
la encontrarás antes
o después con el tiempo.
Sabrás perdonar. Aprenderás.
Serás feliz con la misma vida de siempre.
Todo, amigo mío, está dentro de tu corazón.
Escúchalo más a menudo,
y deja el orgullo, que riñe con la inteligencia.
Todo no cabe en la misma fiesta.
Pasarás por la ira, no la temas.
Tal vez por la envidia, somos humanos.
No huyas de tu humanidad,
aprende de ti mismo,
date una tregua, compréndete,
no siempre puedes ser bueno,
no sería lógico.
No te asustes de ti mismo.
Cuando ya te conozcas
y sepas que todo está dentro de ti
y eres un ser completo
y complejo, y puedes escoger,
entonces sabrás que la libertad
ha estado a tu lado,
mas no has sabido reconocerla.
Tu corazón es libre,
siempre lo ha sido.
Ten cuidado con él,
no lo maltrates,
y cuídate mucho,
cuídalo: no lo dejes en cualquier lugar olvidado;
en el pecho es buen lugar para llevarlo.
Carolina Torrecilla García. Escrito en Málaga, a 8 de marzo de 2010

domingo, 7 de marzo de 2010

Lo dijo Churchill....


El problema de nuestra época consiste en que sus hombres no quieren ser útiles sino importantes.

Winston Churchill

viernes, 5 de marzo de 2010

CUANDO JOHN LENNON SOÑÓ Y EN PARTE ALGO SE CUMPLIÓ










Solo hace falta fe

para sentirse amada;

un poco de confianza

para saberse amiga,

ni distancias,

ni fronteras,

el corazón

no entiende

de límites.

John Lennon Imaginó

también nosotros soñamos...

Mientras unos despertamos

otros duermen

y mails se cruzan, mensajes,

letras, poemas, cartas,

que leemos al despertar

de todos nuestros amigos;

calculamos horarios

sonriendo al pensar

ante la felicidad de aquella amiga

a la que tanto queremos,

llorando por el amigo

que sufre

y devastados por dentro

ante aquellos cuyo país cae

y se levanta de nuevo

y hombro con hombro con ellos

pues todo y más es poco

intentamos ayudar cuanto podamos

con mucho amor y comprensión

nuestro corazón en la mano.

El mundo se une en amistad

nos queremos mucho entre nosotros

personas extraordinarias

a las que puedo llamar amigos

con las que río casi cada día

con las que lloro,

siento con ellos,

son mis hermanos,

forman parte de mi vida....

El Planeta, mi hogar definitivo...

John Lennon tuvo razón

y con su canción

soñó y al soñar con él le creímos

y al creer lo cumplimos:

hemos aprendido a amar sin ver ni tocar

la fe, renacida de territorios olvidados del alma

tan vez inexplorados,

renace una confianza distinta y extraña,

bella y real,

descubriendo a amigos

corazones que se abren

dejando correr su tinta

inspirados tal vez por otros

atreviéndose a dejarnos leer

sus escritos entre líneas.

Cuánto amor en todo esto.

Parecía una utopía

y se hizo realidad.

Carolina Torrecilla García. Escrito en Málaga, a 5 de marzo de 2010

jueves, 4 de marzo de 2010

LEYENDA DE LAS ALGAS-- DE JULIA CHAKTOURA


1
LEYENDA DE LAS ALGAS
de Julia Chaktoura

En los comienzos de la evolución de las especies, el primer hombre americano fue el rey
de la creación en tan vastas tierras. Su inteligencia lo dotó de todas las habilidades que le
sirvieron para sobrevivir en aquellos durísimos tiempos.
Presuntuoso por su condición soberana, hubo un día en que se creyó omnipotente y osó
exigirle a Dios que le otorgara la inmortalidad.
El Señor, magnánimo con su criatura, le dijo:
—Te lo concedo a cambio de que aceptes el don del amor.
Envalentonado por la respuesta favorable, recibió la proposición con regocijo.
Los días pasaron y este hombre conoció a la primera mujer que Dios le ofrendó. Ella tenía
los ojos del color del mar, profundos, como él lo había visto una vez, durante su
interminable vagabundeo.
El don del amor hizo que el hombre se enamorara con locura, pero la mujer, que aún no
poseía ese don, permaneció indiferente.
El hombre usó todas sus habilidades para conquistarla: salía a cazar y cocinaba manjares
para ella, curtió la piel de un guanaco hasta convertirla en un suave plumón, hizo figuras
en arcilla y pintó murales en cañadones y cuevas. Pero ella lo ignoraba por completo.
Desesperado, invocó nuevamente a Dios para cambiar su destino solitario. Y Dios le dijo:
—Sólo puedo concederte que ella te ame, pero no he de hacerla inmortal. Ese será el
castigo que soportarás por haber sido tan soberbio.
Así fue como ese hombre y esa mujer se amaron tiernamente por muchos años. Él le
prometió que vivirían juntos por siempre. Sus hijos se multiplicaron y vivieron en medio de
la abundancia de la cordillera de los Andes.
2
El hombre creyó que aquella felicidad nunca terminaría, pero una mañana comenzó a
notar algunas arrugas en el rostro de la mujer y que su cabellera negra mostraba hebras
grises. Ese cambio lo inquietó, pero como desconocía los efectos de la vejez, no le dio
tanta importancia, porque el color del mar continuaba brillando en los ojos de ella.
Pasaron algunos años más y la mujer comenzó a encorvarse y a caminar con lentitud,
aferrada a una vara. Las arrugas marcaban la piel de su cuerpo, el pelo parecía pasto
escarchado y sus ojos marinos ya no le dejaban ver el sol del amanecer. Él, en cambio,
continuaba siendo joven y fuerte.
Y llegó el día en que la mujer murió. El corazón del hombre supo lo que era sufrir el
desgarro ante el dolor de la pérdida de su compañera.
Entonces hizo la promesa de que jamás volvería a cortarse el cabello, en señal de duelo,
hasta que pudiera ir a reunirse con ella.
Uno a uno vio crecer y envejecer a sus hijos y luego a sus nietos, biznietos, tataranietos y
choznos. Pasaron infinitas generaciones de descendientes hasta que, vencido por la
tristeza, comenzó a caminar rumbo al Este, en busca del mar que le devolvería el color de
los ojos amados.
Anduvo miles de leguas. Cada vez que se detenía a beber al borde de un lago veía
reflejado el rostro juvenil que le recordaba su actitud.
Muchos siglos habían pasado, pero la pena era tan larga como su cabellera. Una mata
inmensa de pelo se extendía a sus espaldas por los valles, se enganchaba en los
arbustos y arrastraba consigo hojas, espinas y ramas. Ese peso convertía su andar en un
calvario insoportable.
Desfalleciente, el hombre se hincó en la tierra y arrepentido lloró con amargura por su
pecado.
Entonces Dios supo que ese hombre había comprendido el mensaje y decidió concederle
un último deseo.
3
—¡Quiero ver el mar y después morir! —rogó.
Y fue escuchado.
Luego de subir la última colina, apareció el océano, espléndido en su inmensidad. Era
como si los ojos de la mujer estuvieran desmesuradamente abiertos y lo envolvieran con
su mirada verde.
Hechizado por el brillo de las olas que se movían como abanicos de espuma, el hombre
caminó por la playa hasta hundirse en el agua fría pero acogedora. Su cabellera comenzó
a flotar y se volvió ingrávida. Una brisa besaba el rostro varonil mientras el sol parecía una
explosión en el horizonte.
Lentamente el hombre se entregó al abrazo marino. Su pelo larguísimo se desparramó
transformándose en refugio y alimento de los habitantes del mar y quedó para siempre
convertido en algas como testimonio de aquella promesa de amor.


EL CIRCO DE LA MARIPOSA--1RA PARTE

EL CIRCO DE LA MARIPOSA..2DA PARTE

miércoles, 3 de marzo de 2010

CARTA A MI AMIGA Mª MERCEDES CASTRO

Es vano y pueril lo que pueda yo escribirte ahora. De escaso interés tal vez para ti, incluso poco apropiado, pero tú me lo perdonas, amiga, es que estoy tan contenta de verte, y verte para mí significa ver encenderse un puntito verde en la página que tanto visité en tu ausencia.
Mientras no sabía nada de ti, pregunté mil veces, todos lo hacíamos, porque te quiero mucho, amiga mía.
Tanto, tantísimo, Mª que al escribirte esta carta, todavía me caen las lágrimas de emoción.
Lo primero que pensé ha sido : ¡Está viva, mi amiga vive! Y era difícil, ya lo sé, pero qué fuerte eres, amiga.
He llenado tu página con besos y abrazos virtuales, que no te llegan de manera alguna ni te dicen nada de mí, como esta extraña carta, pero necesitaba anunciarle al mundo entero que mi amiga está viva, darle a Dios las gracias casi gritando también por todos los demás.
Que estando tú aquí, amiga, me tranquilizo un poquito más, puedo dormir mejor, y dejaré de medir el tiempo con tanta minucia.
Si estuviese a tu lado te daría un fuerte abrazo y muchos besos, pero estoy muy lejos, así que te mando muchos recuerdos y saludos de una amiga que te ha leído muy atentamente siempre.
Menos mal que estás ya en Las Letras. ¿No sientes el abrazo que te damos todos??
Arwen.

martes, 2 de marzo de 2010

¡¡¡TENGO OTRA BAILARINA EN CASA!!!

Mi Marta querida cumplió años el pasado 26 de febrero, y de veras quería un tutú. ¿De dónde le vino la idea? Pues alguien en el día de su santo le regaló una muñeca bailarina articulada y ella inmediatamente decidió ser bailarina como la muñeca. Pero no como vocación, porque Marta nunca dice voy a ser esto o aquello. Marta simplemente es. Disfruta el momento sin más.

Recuerdo una vez jugando con ella en verano, tenía tres años Marta, y le dije, así, de repente, por eso los niños quieren jugar los niños conmigo, soy como ellos, tengo cosas perdidas en la cabeza y me surge un comentario que suelto de inmediato:

-Marta -, para impresionarla hice una pausa y ella me miró con sus impresionantes ojos negros-¿tú sabes que yo soy tu madrina?

Marta me mira, sin nada de impresión en la mirada, creo que eso ha sido lo que nos ha impresionado siempre a todos y no al revés, ha sido siempre ella quien nos ha dejado sorprendidísimos a todos, y bajando la mirada para seguir jugando conmigo sin interrupción, me dice, encogiendo los hombros en señal de "¿esa era la gran sorpresa....?", y me dice, sentenciosa:

-Y yo soy Marta.


Lo dijo en tal tono de obviedad y sencillez que me sentí toooooooooonta. Esto tienen los ni


lunes, 1 de marzo de 2010

SIEMPRE TE RECORDAREMOS












Mi querido Amigo:







Quisiera darte un abrazo, hubiera querido estar contigo, pero no llegué a tiempo; ni siquiera viajé ni se me pasó por la mente porque yo ya no era de tu familia, pero sabes que mi amor por ti no disminuyó nada en absoluto.







Ojalá el sufrimiento que pasaste al final de tu vida, ese que ni siquiera puedo medir con toda mi vida ni existencia, querido tío, basten para que haya cesado ya todo dolor y solo te haya invadido la paz, yo espero esto con mucha seriedad en mi alma.







Porque no creo que tuvieran derecho, y mi pecho se quedaba henchido de pena, hasta que llegue el momento en que piense que estás en paz, y quiero pensarlo, pero no sé si me está permitido, no sé tus creencias, no tengo ni idea.







Yo, que humildemente no tengo otras, pero no quiero preguntar y reavivar el dolor de los que más te quisieron, en honor a nuestra amistad y a aquella correspondencia tan bella para ambos que no podré ver en mucho tiempo por el dolor pero también por la alegría y el posterior dolor, ay, no puedo evitarlo, te escribo aquí esta mi última misiva, que no creo que sea la última, porque espero que estés en algún lugar de la consciencia que sea lo que llamamos cielo, que tú tenías muy limpia. Y por ello, yo te deseo la paz, desde el principio te la deseo, la paz, porque todo son fases, y ya no habrá nada de lo malo que en este mundo habita, espero.







Te echaré de menos. Lo sabes. Mucho.







Como te decía, no sabía tus creencias o la ausencia de ellas.







Creo que ambos creemos en Dios. Yo espero que sencillamente descanses en paz, y que la felicidad invada tu alma, el amor y todo lo bueno de Dios.







Amén.







Siempre te recordaré.







Año 2010.







Carolina.