
Hace mucho tiempo que me lo callo. Pero ya no quiero más. Estoy confusa. O tal vez no. Mi corazón late fuerte, y me gusta hablar con él, lo que no hago con frecuencia. Tal vez nunca pase nada. Quizá nunca nos llevaríamos realmente bien. Es un amor platónico. Pero vuelo cuando hablo con él.
Sí. Vuelo, y a la vez tengo miedo, un miedo extraño. No, no a él, pues él está lleno de bondad. Miedo a que suceda otra vez lo mismo.
Pero yo merezco el amor. ¿Por qué no iba a sucederme a mí??? ¿Acaso iba a ser siempre la misma historia?
Alguna debe romper esta maldición.
Ay, la maldición.
Me encanta escucharle. Quiero estar con él. Ahora siento que podría sencillamente estar en su compañía toda mi vida.
No, no es quien imagináis. Y no, no voy a decir quién es. Es un secreto. Mío. Y no lo desvelaré nunca.
A nadie. De este modo nadie lo estropeará.
No, no estoy en las nubes. Solo tengo fe. Tengo los pies en la Tierra.
No sé si ocurrirá, pero sé que si me cierro, nunca sucederá.
Si dejo el cincuenta por ciento, puede que ocurra.
¿Qué haría? Vaya pregunta.¡ Amarle! ¿Es que se puede hacer otra cosa? Eso implica todo lo demás.
Como nunca lo han hecho. Como nunca ha conocido el amor. Con una libertad y un respeto de base. Pero la raíz es el amor. Nunca impondré nada. De ambos serán las decisiones, de tal manera que estaremos a gusto. Dialogaremos. Seremos una entidad.
Ya lo somos.
Él es tan importante como yo. Ninguno es menos importante.
Y me encantará que me cuente cosas, sus cosas. Uf, y con lo que yo hablo....
Algo que cuando era pequeña siempre me enternecía pensar era que cuando conviviese con alguien, yo nunca soñé con el día de mi boda, simplemente pensaba en un compañero de vida, un amor, en fin, no hacía falta para mí, ni hace, es que cuando estuviésemos juntos no fuese yo la única que llorase en su hombro. ¿Por qué? Esas películas en las que las mujeres siempre se apoyaban en la fuerza varonil.
Y cuando pensaba en quien yo escogiera contándome sus problemas, confiando en mí, por encima de ese machismo, sentía cosquillas en el estómago, las mariposas, y todavía no le había conocido.
Pues me parece que tanto es bueno y enriquecedor que nos apoyemos el uno en el otro. No tiene que haber uno más fuerte.
Solo tiene que haber comprensión.
Entonces habrá amor. Y creo que está naciendo en mí.
Tiempo al tiempo. No sé qué ocurrirá.
Ni sé nada.
Solo que tenía ganas de hablar de amor.
Solo eso. Que ya es mucho.
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